Suelo inventar historias, vivir en un mundo de el sueño, jugar a las muñecas en mi palacio de cristal. Cuando llegas me despiertas del sueño, o a veces interrupes mis juegos y rompes mi palacio de cristal, pides disculpas, (nunca me ha molestado que destruyas eso, de echo es una excusa para verte más seguido, y estar contigo a cada hora) lo armamos juntos, juntos nuestra loca y extraña realidad de en sueño, que generalmente se torna en pesadilla. Pesadilla delsueño que nunca se relizó.