domingo, 16 de enero de 2011

Lamento

Espesa tarde y titubeante mirada...
éramos tu y yo,
sólo los dos, era real, éramos dos,
de ahí nació todo aquello que nunca sucedió

lamento que la realidad de mis sueños no sea en la que estamos inmersos
lamento tener la maldita capacidad de verte allí, sentirte y tocarte, si eso no pasa a la realidad
lamento poder oír el murmullo de tú voz qué ni siquiera conozco
lamento creer que te conozco y soñar con ello si ni siquiera existes.
¡Qué diablos me condena!

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